Resultados de la Audiometría: Cómo se Hace la Prueba y Qué Significan

Si te han hecho una audiometría hace poco, es normal que te preguntes qué significan exactamente los resultados de la audiometría que aparecen en el informe. Esta prueba es, hoy por hoy, la forma más fiable y accesible de comprobar cómo oyes y de detectar a tiempo una posible pérdida de audición, antes de que empiece a notarse en tu día a día. En este artículo te explicamos, paso a paso, en qué consiste la prueba, cómo se hace y, sobre todo, cómo leer el gráfico y las cifras que te entrega el especialista al terminar.

¿Qué es una audiometría y para qué sirve?

La audiometría es una prueba indolora que mide el nivel más bajo de sonido que eres capaz de escuchar en cada oído, a distintas frecuencias: graves, medios y agudos. La realiza un audiólogo, un otorrinolaringólogo o un audioprotesista, normalmente dentro de una cabina insonorizada para que el ruido ambiente no altere el resultado. Sirve tanto para confirmar una sospecha de pérdida auditiva como para hacer un seguimiento de cómo evoluciona tu audición con el paso de los años, o para ajustar correctamente un audífono si ya lo llevas puesto.

Según explica la enciclopedia médica de MedlinePlus, esta prueba se utiliza tanto para diagnosticar problemas de audición como para verificar la eficacia de un tratamiento, por lo que es habitual que se repita varias veces a lo largo del tiempo.

Lo normal es que te deriven a hacerte una audiometría si has notado que subes el volumen de la televisión más que antes, si te cuesta seguir una conversación en un ambiente con ruido de fondo, si te pitan los oídos con frecuencia o, simplemente, si ya has cumplido cierta edad y tu médico de cabecera quiere descartar una pérdida auditiva relacionada con los años. También es una prueba habitual antes de determinados trabajos, en revisiones laborales de puestos expuestos a ruido, y como paso previo obligatorio antes de que un audioprotesista pueda graduarte y adaptarte un audífono.

Cómo se hace la audiometría paso a paso

El procedimiento es sencillo y no requiere ninguna preparación especial por tu parte:

  • Te colocan unos auriculares, o unos auriculares de inserción, conectados a un aparato llamado audiómetro.
  • El especialista emite tonos de distinta frecuencia e intensidad, primero en un oído y después en el otro.
  • Tienes que avisar cada vez que percibas un sonido, normalmente levantando la mano o pulsando un botón.
  • Se repite el proceso con varias frecuencias hasta encontrar el umbral más bajo que puedes oír en cada una.

La prueba completa suele durar entre 15 y 30 minutos, es totalmente indolora y puedes retomar tu actividad normal justo después, incluido conducir de vuelta a casa.

Audiometría verbal: no solo oír, sino entender

En muchos casos la audiometría tonal se completa con una audiometría verbal, en la que repites palabras a distinto volumen para comprobar cuánto entiendes, no solo cuánto oyes. Esta distinción es importante, porque hay personas que detectan un sonido sin llegar a comprender lo que se dice, algo que una audiometría puramente tonal no siempre refleja.

Timpanometría: una prueba distinta, aunque suelen hacerse juntas

En algunos centros se añade una tercera prueba, la timpanometría, que no mide propiamente tu audición sino el estado del tímpano y del oído medio. No es lo mismo, aunque a veces se hacen el mismo día y los resultados se entregan juntos, así que si ves ambos informes no te confundas: solo el audiograma habla de tu capacidad auditiva.

Cómo leer los resultados de la audiometría: el audiograma

El informe que te entregan al terminar se llama audiograma, y es un gráfico con dos ejes. El eje horizontal muestra la frecuencia del sonido, medida en hercios (Hz), desde los graves (125 Hz) hasta los agudos (8.000 Hz). El eje vertical muestra la intensidad, medida en decibelios (dB), de menos arriba a más abajo. Cada oído se representa con un color distinto —normalmente rojo para el derecho y azul para el izquierdo— y una serie de símbolos que marcan tu umbral auditivo, es decir, el sonido más flojo que eres capaz de percibir en cada frecuencia.

La regla general para interpretar los resultados de la audiometría es sencilla: cuanto más abajo se sitúan los puntos en el gráfico, peor es la audición en esa frecuencia concreta. Si la línea se mantiene cerca de la parte superior (0-20 dB) en todas las frecuencias, tu audición está dentro de la normalidad. Si empieza a caer, sobre todo en las frecuencias agudas, suele ser el primer indicio de una pérdida de audición relacionada con la edad o con la exposición a ruido.

Un ejemplo práctico: si en tu audiograma el oído derecho se mantiene en 15 dB en las frecuencias graves y medias pero cae a 45 dB en las frecuencias agudas (a partir de 4.000 Hz), el especialista interpretará que tienes una audición normal para sonidos graves, pero una pérdida leve-moderada específica en agudos. Es un patrón muy habitual en la presbiacusia y también en la pérdida auditiva provocada por el ruido, y explica por qué mucha gente entiende bien una conversación cara a cara pero le cuesta seguir a alguien que le habla desde otra habitación o en un entorno con ruido de fondo.

Grados de pérdida auditiva según los resultados de la audiometría

A partir del audiograma, el especialista clasifica tu audición en distintos grados, según la intensidad media en decibelios que necesitas para detectar el sonido:

GradoRango en decibelios (dB)
Audición normalHasta 20 dB
Pérdida leveEntre 21 y 40 dB
Pérdida moderadaEntre 41 y 70 dB
Pérdida severaEntre 71 y 90 dB
Pérdida profundaMás de 90 dB

Este dato es solo una parte del diagnóstico: el especialista también tendrá en cuenta si la pérdida afecta a uno o ambos oídos, si es simétrica, y si es de tipo neurosensorial, de transmisión o mixta. Si en tu informe aparece el término presbiacusia, significa que la causa más probable es el envejecimiento natural del oído, algo que explicamos con más detalle en nuestro artículo sobre las diferencias entre la presbiacusia y otros tipos de pérdida auditiva.

Qué hacer si los resultados de la audiometría muestran pérdida auditiva

Si el informe confirma que tienes algún grado de pérdida auditiva, lo primero es no alarmarte: es un diagnóstico muy común, especialmente a partir de los 60 años, y hoy existen soluciones eficaces para prácticamente todos los grados y tipos. El propio especialista te indicará el siguiente paso según tu caso: puede ir desde una simple revisión anual si la pérdida es leve y no te limita en el día a día, hasta la recomendación de un audífono si la pérdida es moderada o severa y ya interfiere en conversaciones, en el trabajo o en tu seguridad (por ejemplo, para oír avisos o el tráfico).

En caso de que te recomienden un audífono, el propio audiograma es la base que usará el audioprotesista para programarlo: cada aparato se ajusta a la medida de tus resultados, reforzando exactamente las frecuencias en las que tienes más dificultad. Por eso conviene llevar siempre una copia reciente de tu audiometría a cualquier cita relacionada con tu audición, incluida una segunda opinión si decides pedirla.

¿Cuándo conviene repetir la audiometría?

No existe una norma única, pero como orientación general se recomienda repetir la prueba cada uno o dos años a partir de los 60 años, y con más frecuencia si trabajas en un entorno ruidoso, si notas un cambio brusco en tu audición o si ya usas audífonos y quieres comprobar que siguen bien ajustados. Si detectas alguna de las señales de que estás perdiendo audición sin darte cuenta, no esperes a la revisión programada: pide cita antes. Y si tienes dudas sobre si tu caso requiere una valoración médica más completa, en este otro artículo explicamos cuándo acudir al otorrino por problemas de audición.

Dos preguntas habituales sobre los resultados de la audiometría

¿Es dolorosa la audiometría? No, en ningún momento sentirás molestia ni dolor; como mucho, un poco de aburrimiento si la prueba se alarga.

¿Los resultados de la audiometría son siempre iguales? No. La audición puede cambiar con la edad, con la exposición al ruido o con determinadas enfermedades, por eso es una prueba que conviene repetir periódicamente y no un examen que se hace una sola vez en la vida.

Entender los resultados de la audiometría no tiene por qué ser complicado: se trata de leer un gráfico con dos ejes y comparar tu umbral auditivo con los rangos que definen la audición normal y los distintos grados de pérdida. Aun así, la interpretación final y las recomendaciones de tratamiento siempre debe darlas el especialista que te ha hecho la prueba, teniendo en cuenta tu caso concreto.

Recuerda que este texto tiene un propósito meramente informativo. Solo un especialista puede confirmar si lo descrito aplica a tu caso particular.

Publicar comentario