Qué es un Audífono Retroauricular RIC y Cuándo se Recomienda

Si tu audioprotesista te ha hablado de un audífono RIC y no sabes muy bien en qué se diferencia de un retroauricular «normal», no eres el único: es uno de los términos técnicos que más confusión genera, a pesar de ser hoy uno de los estilos más recetados en todo el mundo. Te explicamos qué es exactamente, en qué se diferencia del retroauricular clásico y cuándo suele recomendarse.

Qué significa RIC

RIC son las siglas en inglés de «receiver in canal» (receptor en el canal), también llamado en ocasiones RITE («receiver in the ear»). Es una variante del audífono retroauricular en la que el altavoz, llamado «receptor», no está alojado en la carcasa de detrás de la oreja, como en un retroauricular tradicional, sino que se coloca directamente dentro del canal auditivo, conectado a la carcasa mediante un cable muy fino en lugar de un tubo acústico. Esta es, de hecho, la evolución natural de los modelos de «adaptación abierta» que ya mencionamos al hablar de los audífonos intraauriculares y retroauriculares, según explica el Instituto Nacional sobre la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD).

Audífono RIC: ventajas frente a inconvenientes

VentajasInconvenientes
Carcasa más pequeña y discreta que un BTE tradicionalEl cable receptor es una pieza más que puede desgastarse
Sonido percibido como más natural, con menos distorsiónMayor exposición a humedad y cera en el receptor
Cubre un rango amplio cambiando el tamaño del receptorNo es la opción más discreta del mercado
Reparación sencilla si falla el receptorRequiere limpieza regular del filtro anticerumen

RIC vs retroauricular tradicional: la diferencia clave

En el BTE tradicional, el altavoz está dentro de la carcasa detrás de la oreja, conectado al oído mediante un tubo que transporta el sonido ya amplificado; en el RIC, directamente en el canal auditivo, conectado por un cable eléctrico fino. Al no tener que alojar el altavoz, la carcasa del RIC puede ser considerablemente más pequeña. Además, los fabricantes ofrecen distintos tamaños de receptor (de potencia estándar a alta potencia) que se pueden cambiar según evoluciona tu pérdida auditiva, sin tener que cambiar todo el audífono: a diferencia de los audífonos invisibles, que se limitan a pérdidas de leves a moderadamente severas, el RIC puede cubrir un rango bastante más amplio simplemente cambiando el receptor.

Cómo cuidar un audífono RIC

Al tener el receptor tan cerca del canal auditivo, este tipo de audífono se beneficia especialmente de un mantenimiento constante: revisa y cambia el filtro anticerumen del receptor con la frecuencia que te indique tu audioprotesista, evita tirar del cable al colocarte o quitarte el audífono (sujeta siempre por la carcasa), y si notas que el sonido se corta o suena distorsionado, no siempre es una avería grave: muchas veces basta con cambiar el filtro o revisar la conexión del cable antes de pensar en una reparación mayor.

¿Para qué grado de pérdida auditiva se recomienda?

Una de las grandes ventajas del RIC es precisamente su versatilidad: gracias a los distintos tamaños de receptor disponibles, cubre desde pérdidas leves hasta severas, e incluso algunas profundas con receptores de alta potencia. Esto lo convierte, en la práctica, en uno de los estilos más recetados por los audioprotesistas, ya que combina una buena discreción con la capacidad de adaptarse si tu pérdida auditiva avanza con el tiempo, cambiando solo el receptor.

Si dudas entre RIC, invisible o retroauricular tradicional, piensa en qué priorizas: máxima discreción con pérdida leve a moderada apunta al invisible; pérdida más severa o máxima robustez apunta al retroauricular tradicional; y el RIC suele ser el punto intermedio que convence a la mayoría, bastante discreto, técnicamente versátil y con buena calidad de sonido. La mayoría de modelos RIC actuales están disponibles en versión recargable, aunque también existen con pilas de botón (puedes repasar las diferencias en nuestra guía sobre audífonos recargables vs de pilas). En cualquier caso, la decisión final depende de tu audiometría y de las recomendaciones de tu audioprotesista, no solo de tus preferencias estéticas.

Como en cualquier tema de salud, esta información es solo un punto de partida. Si tienes síntomas o dudas concretas, pide cita con un otorrino o audioprotesista.

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