Grados de Hipoacusia: Diferencias entre Leve, Moderada y Severa
Cuando el otorrino o el audioprotesista te entrega los resultados de tu prueba de audición, es habitual que hable de «grados de hipoacusia» para clasificar cuánto oyes. Pero, ¿qué diferencia exactamente a una hipoacusia leve, moderada y severa? En este artículo te explicamos, con ejemplos sencillos, qué significa cada grado, cómo afecta a tu día a día y qué opciones de tratamiento suele recomendar el especialista en cada caso.
¿Qué es exactamente la hipoacusia?
Hipoacusia es el término médico para referirse a la pérdida de audición, ya sea parcial o total, en uno o ambos oídos. No es una enfermedad única, sino un síntoma que puede tener múltiples causas: el envejecimiento natural del oído (presbiacusia), la exposición prolongada a ruido, infecciones, algunos medicamentos, o factores genéticos. Lo que todas tienen en común es que se miden y se clasifican de la misma forma: a través de una audiometría, que determina cuántos decibelios (dB) necesitas para percibir un sonido en comparación con una persona con audición normal.
Además del grado, los informes suelen distinguir el tipo de hipoacusia según dónde se origina el problema. La hipoacusia de transmisión (o conductiva) afecta al oído externo o medio —por ejemplo, un tapón de cera o una otitis— y en muchos casos es tratable o reversible. La hipoacusia neurosensorial afecta al oído interno o al nervio auditivo, suele ser permanente, y es la más habitual en la pérdida auditiva relacionada con la edad. También existe la hipoacusia mixta, que combina ambos componentes. El grado (leve, moderado, severo o profundo) y el tipo son dos informaciones distintas que aparecen juntas en el mismo informe, y ambas son necesarias para decidir el tratamiento más adecuado.
Grados de hipoacusia: de leve a profunda
Los grados de hipoacusia se establecen según la media de decibelios que necesitas para detectar un sonido en las frecuencias más relevantes para el habla. La clasificación más utilizada por especialistas y audioprotesistas es la siguiente:
| Grado | Rango en decibelios (dB) |
|---|---|
| Audición normal | Hasta 20 dB |
| Hipoacusia leve | Entre 21 y 40 dB |
| Hipoacusia moderada | Entre 41 y 70 dB |
| Hipoacusia severa | Entre 71 y 90 dB |
| Hipoacusia profunda | Más de 90 dB |
Esta escala es orientativa: dos personas con la misma media en decibelios pueden vivir su pérdida auditiva de forma muy distinta según si afecta a uno o a los dos oídos, si es simétrica, o si predomina en frecuencias graves o agudas. Aun así, es la referencia que se usa en toda la Unión Europea y la que encontrarás en tu informe de audiometría.
Es importante no confundir los grados de hipoacusia con la sordera total. La sordera completa (cofosis), en la que no se percibe ningún sonido, es en realidad poco frecuente; la inmensa mayoría de personas con algún grado de pérdida auditiva conserva un resto de audición aprovechable, ya sea con audífonos, con implantes o simplemente con apoyos de comunicación.
Grados de hipoacusia en el día a día: qué cambia en cada caso
Hipoacusia leve
Con una hipoacusia leve sueles oír bien en un ambiente tranquilo, pero te cuesta seguir conversaciones cuando hay ruido de fondo, en una reunión con varias personas hablando a la vez, o cuando alguien te habla en voz baja o de espaldas. Es habitual no ser consciente de que hay un problema real: mucha gente lo atribuye a que «los demás hablan bajo» en lugar de relacionarlo con su propia audición. En este grado no siempre se recomienda un audífono de inmediato; a menudo basta con revisiones periódicas para vigilar que no progrese.
Hipoacusia moderada
En este grado ya cuesta seguir una conversación normal sin subir el volumen de la televisión o pedir que te repitan las cosas con frecuencia, incluso en ambientes silenciosos. Es el punto en el que la mayoría de especialistas empieza a recomendar un audífono, porque la pérdida ya interfiere de forma clara en la comunicación diaria, en el trabajo y en las relaciones familiares. Cuanto antes se actúe, más fácil resulta la adaptación del cerebro al nuevo estímulo sonoro.
Hipoacusia severa y profunda
Con una hipoacusia severa resulta muy difícil seguir una conversación sin apoyo auditivo, incluso hablando alto y cerca; muchas personas dependen ya de la lectura de labios de forma inconsciente. En la hipoacusia profunda, la pérdida es tan grande que solo se perciben sonidos muy intensos, y en algunos casos los audífonos convencionales no son suficientes, por lo que el especialista puede valorar otras soluciones, como los implantes cocleares. En ambos grados, el tratamiento no es opcional: sin ayuda auditiva, el aislamiento social y la fatiga por el esfuerzo de escuchar aumentan de forma notable.
Según recuerda la Organización Mundial de la Salud, más de 1.500 millones de personas en el mundo viven con algún grado de pérdida auditiva, y una parte importante de los casos moderados o superiores podría beneficiarse de un audífono que hoy no utiliza.
¿Qué tratamiento corresponde a cada grado de hipoacusia?
No existe una regla rígida: el propio audiograma, la edad, el estilo de vida y las frecuencias afectadas influyen en la recomendación final del especialista. Como orientación general:
- Leve: revisión periódica, y audífono si ya interfiere en el trabajo o la vida social.
- Moderada: audífono recomendado en la gran mayoría de los casos.
- Severa: audífono de mayor potencia, adaptado y programado por un audioprotesista.
- Profunda: audífonos de alta potencia o valoración de implante coclear según el caso.
Si te acaban de diagnosticar cualquiera de estos grados y no sabes si tu caso requiere ya una valoración más completa, en este otro artículo explicamos cuándo acudir al otorrino por problemas de audición. Y si tu informe menciona la palabra presbiacusia, te interesa nuestra guía sobre las diferencias entre la presbiacusia y otros tipos de pérdida auditiva, ya que es la causa más común de hipoacusia a partir de cierta edad.
Dos preguntas habituales sobre los grados de hipoacusia
¿La hipoacusia siempre empeora con el tiempo? No necesariamente. Depende de la causa: si es por envejecimiento o ruido acumulado, suele progresar despacio; si es por una causa puntual (un tapón, una infección), puede ser temporal y reversible.
¿Un audífono corrige la hipoacusia? No la corrige ni la cura, pero amplifica el sonido de forma selectiva según tu audiograma, compensando buena parte de la dificultad en la mayoría de grados, especialmente si se usa desde el diagnóstico.
Conocer los grados de hipoacusia te ayuda a entender tu informe médico y a saber qué esperar del tratamiento: desde una simple revisión anual en los casos leves hasta un audífono adaptado, o incluso un implante coclear, en los grados más avanzados. Si aún no te han hecho una audiometría y sospechas que puedes tener alguna pérdida, revisa las señales de que estás perdiendo audición sin darte cuenta y no dejes pasar más tiempo antes de consultar a un especialista.
Nada de lo explicado aquí sustituye la valoración de un profesional de la audición. Si tienes síntomas o dudas concretas, pide cita con un otorrino o audioprotesista.



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